Rebote de talones

Primeros 5 minutos de un seminario dictado por Ruthy Alon en Kripalu Yoga Center, Lenox, MA, EEUU, en mayo de 2003. 

Comencemos con lo básico. Por favor, pónganse de pie.

Apóyense en el metatarso, suban el talón y bájenlo.

Cuando bajen el talón, háganlo con dos pequeños rebotes.

Al rebotar, emitan sonido con la boca (“pam-pam”).

Reboten muy livianamente, 15 o 20 veces.

Deténganse. Tomen asiento.

Ésta es una pequeña muestra de cómo se siente organizar el esqueleto para transmitir una fuerza. En este caso es una fuerza antigravitatoria para levantarnos del piso y rebotar sobre él.

El movimiento fue recomendado por un ingeniero ruso que a los cincuenta y tantos años enfermó del corazón. Mientras yacía en la cama de hospital, comenzó a pensar sobre todo lo que le ocurría desde el punto de vista de un ingeniero. De esa manera descubrió maneras de restablecerse a sí mismo. Ahora tiene noventa años y juega al tenis. Una de las cosas que más recomienda es rebotar sobre los talones: “pam-pam”. Lo recomienda para estimular la circulación. Si golpeamos un vaso de agua sobre la mesa, el agua tiende a rebotar hacia arriba. Cuanto más permitimos que el cuerpo entregue su peso y rebote sobre la tierra, la sangre regresa al corazón con mayor facilidad.

La sangre renovada, cargada de oxígeno y nutrientes, fluye hacia abajo desde el corazón hacia las extremidades a favor de la fuerza de gravedad. La tarea se le facilita.

El problema es cómo ayudar a que la sangre suba para purificarse y oxigenarse.

La brecha entre el tiempo que tarda en bajar y el que tarda en subir es lo que nos hace sentir viejos. Cuando no logramos depurar el organismo a la misma velocidad con que se nutren, aparecen los problemas. A lo largo de las piernas y los brazos tenemos válvulas que se abren en un solo sentido. Cuando rebotamos la sangre asciende una estación más cerca del corazón. Colaboramos con su tarea.

Rebotar de la manera en que hemos visto, entonces, ayuda a la circulación  y también estimula los huesos. Es la información que los huesos necesitan en una línea vertical, la contrapresión que sube desde el piso. En el movimiento combinamos el peso del cuerpo y la contrapresión que nos devuelve la tierra para elevarnos.

Pónganse de pie una vez más.

Si les resulta difícil, pueden sostenerse de algo mientras rebotan, por ejemplo, el respaldo de una silla.

[Serie de 7 rebotes dobles. PAM-PAM.]

Deténganse. Observen cómo se sienten estando de pie.

¿Pueden sentir mejor el eje ahora?

Todo el esqueleto junto, como una unidad. Ésta es la calidad que necesitamos para mejorar nuestra posibilidad de apropiarnos de la presión – una presión elástica – para que se transmita por todo el esuqeleto, un esqueleto alineado, organizado en su conjunto para  favorecer esa transmisión.

Desgrabación traducida y editada por María Clara Reussi, con permiso.

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El video que sigue, aunque está en inglés, sirve para ilustrar el movimiento propuesto. El rebote de talones puede verse a partir de los 0:42 min.

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